sábado, 22 de noviembre de 2014
jueves, 27 de marzo de 2014
UNIDAD I
CONCEPTOS
Y EVOLUCION HISTORICA DE LA COMUNIDAD
1.1
Conceptos y tipos de comunidad
Hablemos de la comunidad. Ella es la noción
clave, la noción centro, el ámbito y motor fundamental, actor y receptor de
transformaciones, sujeto y objeto de esta disciplina llamada trabajo social comunitario
y, a la vez, antecedentes presencia constante en la vida social comunidad es un
término polisémico, complejo y confuso. Examinaremos, pues como ha sido
definido este concepto.
En este campo se define como un fenómeno
social y, como veremos, particularmente psicosocial, que deriva de su
denominación de lo común, compartido, que toca a todos aquellos agrupados en
función de determinados móviles intereses o aspectos.
Las sociales tiene una tradición de dos
siglos en relación con el concepto e comunidad(al respecto, véase wiesenfeld,
1997), el cual fue tratado ya desde los inicios de las sociología para
distinguir formas grupales asociativas menores
que la sociedad y a al vez distintivas. En 1984 y luego 1988, con base
en la experiencia de trabajo tanto propia como de otros investigadores define
la comunidad como:
Un grupo social dinámico, histórico y
culturalmente constituido y desarrollado, preexistente a la presencia de los
investigadores o de los interventores sociales, que comparte intereses, objetivos,
necesidades y problemas , en un espacio y un tiempo determinados y que genera
colectivamente una identidad, así como formas organizativas, desarrollado y
empleando recursos para lograr sus fines.
Para mí la comunidad o una comunidad es la
búsqueda de un punto de encuentro, donde se logran precisar las necesidades de
ese ámbito y llegar a ese punto de encuentro, eso en términos más llanos es una
comunidad; que te integres con tu vecino, con el que no es vecino… entonces
llega un momento en que llegas a eso, al punto de encuentro.
1.2
Evolución Histórica del trabajo social
comunitario
La conceptualización del Trabajo Social ha ido elaborándose a
través del tiempo, siguiendo a Natividad de la Red se puede observar esa
evolución, primero comenzó definiéndose como ayuda técnica, es decir, soporte
de los Servicios Sociales para atender a los necesitados; después pasó a
considerarse actividad precientífica, la escuela diagnóstica y funcional
influyen aportando elementos para profundizar en el conocimiento del usuario y
en la humanización de la relación profesional. Posteriormente, el concepto de
Trabajo Social pasó a entenderse como profesión específica mostrándose como una
actividad profesional cuyo fin se orienta al “reconocimiento de unos valores
humanos: dignidad y responsabilidad, y de unas capacidades humanas generadas
por las relaciones interpersonales de colectividades con recursos para sus
miembros” (de la Red, 1993: 139). Pero, es a partir de 1980 cuando comienzan
los primeros intentos de conceptualización, aunque los teóricos que definen
este término siguen manteniendo algunos aspectos discrepantes. Incluso, se ha
aportado una explicación a la dificultad para definir el término entre cuyas
causas se encuentran opciones ideológicas y políticas de fondo. Sin embargo, se
podrían destacar dos tendencias dominantes, por una parte, aquellas
definiciones que lo describen como “una práctica social que busca la adaptación
de los individuos al medio social […] y aquellas que lo conceptualizan como el
desarrollo de la conciencia crítica de la población” (Martínez Martínez,
coord., 2000: 30).
Sin embargo, en el esfuerzo por descubrir aquellos elementos que
están presentes en todas las definiciones de algún modo se pueden analizar los
siguientes:
En cuanto al objeto del Trabajo Social, se ha de tener en cuenta
que su delimitación es compleja, puesto que se podría hacer una distinción
entre el objeto de investigación y el objeto de intervención, lo cual también
influirá en la consideración del Trabajo Social como disciplina científica o
como práctica profesional, y, también repercutirá en los métodos y técnicas que
se entenderán como propios del Trabajo Social puesto que éstos podrán ser
entendidos desde la actividad científica o desde la práctica profesional
(Martínez Martínez, coord., 2000).
A través de la historia el objeto del Trabajo Social se ha
definido de varias formas, primero como la relación entre el individuo y la
sociedad (1937-1980); después se ha conceptualizado a partir de las necesidades
sociales (1979-1990); posteriormente se ha definido a través de su localización
en la vida cotidiana, es decir, a partir de las relaciones que se van
produciendo en el tránsito de la vida (1976-1986), y, por último, también se ha
definido el objeto del Trabajo Social a partir de la tensión dialéctica entre
individuo y sociedad (1986-1991). Pero, realmente, quienes definen el objeto
del Trabajo Social son quienes de acuerdo a ciertos intereses y objetivos
determinados en la realidad social consideran determinadas situaciones como
necesitadas de intervención o apoyo profesional (Fernández García, coord.,
2009). Esta afirmación tiene bastante sentido, puesto que quienes hacen las
leyes, plantean los sistemas económicos y elaboran las políticas sociales, son
quienes deciden quién puede formar parte de este sistema y quién se quedará
fuera, y porqué.
Desde otro punto de vista menos crítico a las estructuras
sociales, se puede considerar como el objeto del Trabajo Social todo aquello de
la vida real que estudia científicamente el Trabajo Social para transformarlo
mediante su particular acción (de la Red, 1993). En definitiva este objeto, en
palabras de Mendoza, citado por Natividad de la Red, y Mª José Escartín
Caparrós y Esperanza Suarez Soto, podría resumirse en aquel “hombre determinado
por una necesidad que emprende su búsqueda para satisfacerla, poniendo en juego
su dinámica humana y su experiencia de movilización social” (de la Red, 1993:
166; Escartín Caparrós y Suarez Soto, 1994: 80). No se trata de un objeto dado,
sino que este objeto se construye en la práctica, en el tránsito de la
necesidad a la satisfacción (Escartín Caparrós y Suarez Soto, 1994).
El Trabajo Social puede ser considerado una disciplina científica
por ser una materia de conocimiento 1) sobre el ser humano, 2) sobre la
situación-problema que dificulta el logro de su desarrollo integra, y 3) sobre
el medio, entendido como los elementos de la realidad donde el ser humano
desarrolla su existencia. Además, es un ejercicio sistematizado que implica una
metodología y unas técnicas de carácter científico-social. Y, en tercer lugar,
tiene una finalidad u objetivo que, por una parte es la búsqueda de respuesta a
necesidades individuales concretas, y por otra, es la consecución del bienestar
social (de la Red, 1993).
1.3
Tendencias del Entorno Comunitario
En contraste con la posición de Ander-Egg, otra perspectiva del
Trabajo Social como ciencia sería considerar que no tiene objeto de
investigación propio, ni método de investigación puesto que no es esa su
finalidad, sino que su pretensión como disciplina científica no es el
conocimiento, sino el cambio social, y la transformación de la vida social. Así
pues, los métodos no son propios de la ciencia sino de la intervención social
puesto que están destinados a promover la transformación de la realidad
(Martínez Martínez, MJ. coord., 2000). Todo lo anterior situaría al Trabajo
Social como “una disciplina social basada en el análisis de la sociedad que
realizan diferentes ciencias sociales y que utiliza un conjunto de técnicas de
intervención social aplicadas al cambio social” (Martínez Martínez, MJ. coord.,
2000: 34)
Dentro del campo del conocimiento se puede establecer un matiz
entre el Trabajo Social como disciplina académica y como ámbito de
conocimientos. La primera concepción parte de la propia evolución del Trabajo
Social, se requieren profesionales cada vez más cualificados y esto ha
provocado que la formación académica cada vez sea más completa. Así pues, el
Trabajo Social actualmente está a la altura de otras disciplinas sociales como la
educación, la psicología o la sociología. En cuanto a la consideración del
Trabajo Social como ámbito de conocimiento, su importancia radica en las
cuestiones que ya se han señalado por otros autores, es decir, en el uso de
métodos para la generación de conocimientos y la unión entre la práctica de la
investigación y el análisis teórico (Fernández García, T. coord., 2009).
En cuanto a la actividad, se trata de una profesión que se
desarrolla dentro de: 1) un contexto social, que es el de los servicios sociales
y organizaciones sociales que se implican por dar respuesta a las necesidades
sociales, y, 2) dentro de unos niveles de acción individual, grupal y
comunitario, así como, político, histórico y organizativo. Además, estas
acciones están interrelacionadas y no se desvinculan del objeto de estudio e
intervención (de la Red, 1993). Así mismo, Ander-Egg, considera la actividad
del Trabajo Social como una práctica (por ser una forma de intervención social)
orientada a actuar sobre aquellos aspectos de la realidad social para conseguir
resultados específico y metas preestablecidas (Ander-Egg, 1992).
La consideración del Trabajo Social como profesión está extendida,
y esto es posible, debido a la finalidad que se le otorga. Es decir, si sus
funciones prácticas de delimitan será más sencillo considerarlo una profesión.
De este modo, si la finalidad de Trabajo Social es ayudar a aumentar el
bienestar social de las personas, los grupos y las comunidades a través de la
resolución de conflictos sociales y la potenciación de la autonomía e
independencia de las personas para hacer frente a los mismos, el Trabajo Social
puede ser entendido como profesión (Fernández García, T. coord., 2009).
Otra característica es el proceso de sistematización de la acción,
que supone la superación del “conocer para actuar” y del “actuar para conocer”
puesto que se consiguen integrar ambas opciones de manera circular haciendo que
las aportaciones de una contribuyan al desarrollo de la otra y viceversa (de la
Red, 1993).
Para conceptualizar el Trabajo Social resulta crucial establecer
cuál es su finalidad. En este sentido, su objetivo general “se sitúa en un
proceso que, desde el respeto la promoción de la autonomía y ambientando los
recursos personales, del contexto e institucionales, se orienta hacia la
facilitación del acceso a los recursos de los individuos-grupos-comunidades que
plantean demandas o carencias socialmente reconocidas de responsabilidad
pública” (de la Red, 1993: 151).
Aquí se puede incluir lo que Ander-Egg denomina “filosofía del
propio quehacer” que no es más que la intencionalidad de la acción del Trabajo
Social, la cual tiene el fin último de mantener, mejorar y transformar la
realidad social (Ander-Egg, 1992).
Conocer la finalidad permite visualizar cuáles van a ser las
funciones específicas de quehacer profesional de los trabajadores sociales, de
este modo, según B. Werner, citado por Natividad de la Red, las actividades del
trabajador social pueden agruparse en: 1) satisfacer las necesidades del
individuo y la sociedad; 2) restaurar las capacidades disminuidas futuras, y,
3) prevenir las eventuales disfunciones (de la Red, 1993: 153).
En definitiva, la relación entre todos los elementos anteriores es
la que permite desarrollar una definición sobre el concepto de Trabajo Social,
pudiéndose entender como “proceso de ayuda por el cual el profesional, a través
de técnicas y procedimientos propios, promueve los recursos de la comunidad y
del individuo para ayudar a éste a superar conflictos derivados de su
interrelación con el medio y con otros individuos” (Escartín Caparrós y Suarez
Soto, 1994: 74).
El Trabajo Social, por tanto, podría resumirse en las
características siguientes: 1) es un saber específico especializado; 2) tiene
un carácter técnico, que a adecuado nuevos análisis, reflexiones teóricas,
métodos y técnicas a la evolución de las circunstancias sociales, políticas,
económicas y culturales del momento; 3) está dotado de una fundamentación
crítico-científica; 4) cuenta con autopercepción profesional, es decir, los
profesionales del Trabajo Social son conscientes de sus funciones y se ven a sí
mismos como profesionales con objetivos concretos, precisos y diferentes a
cualquier otros marcados por otras disciplinas sociales; 5) cuentan con cierto
nivel de institucionalización (legislación, colegios profesionales…); 6) poseen
un código de valores éticos que regulan su comportamiento profesional, y, 7)
cuentan con el reconocimiento social de sus funciones (Escartín Caparrós y
Suarez Soto, 1994).
No obstante, aunque la delimitación del concepto no sea una
cuestión sencilla, se puede llegar al acuerdo sobre la aplicación del término
Trabajo Social según el alcance que se pretenda obtener de él. En este sentido,
se puede destacar la diferenciación que realiza Ander-Egg diferenciando entre
la definición para: 1) designar una profesión; 2) para hacer referencia a una
ciencia con cuerpo teórico y metodológico aplicado a ciertas formas de
intervención social, y, 3) para aludir a las formas operativas de intervención
sobre la realidad social (Ander-Egg, 1992).
En definitiva, pese a la disparidad de enfoques y a la dificultad
de su definición, sí existe coincidencia en destacar ciertos elementos que
están presentes de algún modo en su concepto. Como se ha analizado, Natividad
de la Red, en coincidencia con otros autores, refleja la interdependencia entre
los diferentes elementos que integran la definición de Trabajo Social, puesto
que la definición del objeto, de las funciones y de los objetivos implica
ciertos conocimientos, habilidades y actitudes, que a su vez repercutirán en
los resultados de la acción, los cuales podrán volver a configurar el enfoque
del objeto, de las funciones y de los objetivos
1.3.1 Economía
La principal contribución de la economía al Trabajo Social parte
de la idea de que las necesidades humanas son ilimitadas pero los recursos para
cubrirlas son limitados. Por lo tanto, resulta imprescindible realizar una
elección y decidir cómo asignar los recursos escasos para producir unos bienes
u otros, y, de este modo, optimizar recursos. En este sentido, los trabajadores
sociales tienen una gran función, porque una de sus labores consiste
precisamente en planificar, administrar, gestionar, evaluar programas sociales,
e incluso, dirigir centros de Servicios Sociales (Fernández García, coord.,
2009). En definitiva, algunas de sus funciones tienen muy presente esta
decisión sobre la economicidad de los recursos sociales disponibles.
Así mismo, necesitan conocer el mundo económico que les rodea
desde una perspectiva macroeconómica que ofrezca el funcionamiento de los
mercados, las dinámicas de desigualdad y las causas que obstaculizan dicha
igualdad. El trabajo social tiene en cuenta la economía, el nivel de pobreza o
las diferentes tasas de desarrollo humano que son útiles para detectar las
causas estructurales de las desigualdades.
Al mismo tiempo, el plano microeconómico ofrece una visión de la
distribución de los recursos económicos dentro de un país, según las
prioridades políticas en conexión con la idea del bienestar social, lo cual
repercutirá de modo directo en los servicios sociales (de la Red, 1993).
1.3.2 Sociologia
La sociología es “el estudio de la realidad social, de sus
estructuras y su funcionamiento” (Fernández García, coord., 2009: 222). Además,
su metodología se basa en la acumulación de conocimientos sobre fenómenos que
sean concretos, que se puedan cuantificar y que sean comprobables, lo cual
supone una fuente de conocimiento con un alto grado de fiabilidad para el
Trabajo Social. Los trabajadores sociales deben conocer el contexto social en
el que se desenvuelven, el momento histórico en que el viven, las
características y consecuencias económicas, políticas, sociales, culturales, y
estructurales, de ese momento, así como, las necesidades, los problemas
sociales, las desigualdades y los recursos de la sociedad en que se desarrolla
su labor profesional (Fernández García, coord., 2009). Toda esta información
puede aportarla la disciplina sociológica por el interés de esta disciplina en
el desarrollo de estudios y teorías que ofrezcan una perspectiva general a todo
lo anteriormente mencionado.
No obstante, la sociología también muestra diferentes corrientes
de pensamiento, las cuales han realizado aportaciones diferentes al Trabajo
Social, y según las corrientes, la visión de los aspectos estudiados en
sociología variará.
Desde el positivismo desarrollado por Augusto Comte, lo esencial
es “la estructura social con sus caracteres y órganos permanentes y el impulso
que se manifiesta en la humanidad en su progresar incontenido” (de la Red, 1993:
116). Lo principal es la investigación empírica para lograr conocer los
fenómenos sociales, la estructura y el cambio. El funcionalismo, por su parte,
a través de Durkheim, proponía un cierto utilitarismo en las acciones, que
estuviera orientado al mantenimiento del orden establecido en las sociedades,
es decir, todo en la sociedad tiene una función social. Se trata de “fortalecer
el poder individual para incrementar el funcionamiento social” (Escartín
Caparrós y Suarez Soto, 1994: 154).
Como resumen de todo lo anterior se podría considerar que la
Sociología aporta al Trabajo Social un conjunto de evidencias científicas sobre
la realidad social en la que se producen los procesos de exclusión social e
inclusión social, y estos, en resumen, son parte de la labor profesional de los
trabajadores sociales (Fernández García, T. coord., 2009)
1.3.3 Ciencias
Politicas
Las perspectivas que propone el Estado de Bienestar deben
conseguirse de manera práctica a través del establecimiento de nuevos criterios
de planificación social que permitan complementar la eficiencia entre economía
y equidad social. Para ello, la Política Social ha de ser un elemento activo
que permita, a través de la toma de decisiones y el conocimiento sobre las
demandas y las necesidades emergentes en el contexto, orientar la planificación
de las fórmulas sociales para avanzar hacia la consecución del Estado de
Bienestar. En este sentido, los Servicios Sociales son los medios que utiliza
el estado y el gobierno para concretar la Política Social (de la Red, 1993).
En este sentido, la labor de los trabajadores sociales es
fundamental en la búsqueda constante del bienestar social y en la participación
comunitaria para hacer frente a las dificultades estructurales que condicionan
la vida de los ciudadanos (Fernández García, coord., 2009).
1.3.4 Jurídicas
(Marco Legislativo)
El Trabajo Social nace unido a la defensa de unos derechos:
individuales, sociales, económicos, políticos, etc. La persona desde que nace
hasta que muere está sujeta a la aplicación de unos derechos, y el Trabajo
Social, velará por que se cumplan los derechos que incumben a su ámbito
profesional. Así pues, el derecho aporta al trabajo social: comprensión sobre
su concepto y funcionamiento para aplicarlo a la profesión del trabajo social;
información general sobre el sistema legal y la estructura de los elementos de
la legislación actual; interpretación del ordenamiento jurídico de acuerdo con
los valores éticos y democráticos; desarrollar la capacidad de negociación,
argumentación y mediación con una base jurídica; analizar la realidad social
desde el derecho como sistema regulador de las relaciones sociales, o,
identificar los fundamentos de las principales áreas de relación jurídica y
organización en el campo del Trabajo Social (Fernández García, coord., 2009).
Esta relación es tan visible, que hasta en el Código Deontológico
Internacional de los Trabajadores Sociales se recogen como principios básicos
aquellos valores que están directamente relacionados con los medios necesarios
para conseguir el avance progresivo de los Derechos Humanos (de la Red, 1993).
En definitiva, la complejidad de la sociedad, de las relaciones
sociales y de los cambios y circunstancias que se producen en ella requiere de
una visión interdisciplinar para conocer los fenómenos y poder actuar de manera
más eficiente en ellos. En este sentido, el Trabajo Social, al estar nutrido
por las teorías de otras disciplinas científicas no debe infravalorarse, sino
que, apunta a una nueva forma de entender el concepto de disciplina, que
incluye: “ 1) un conjunto de conocimientos con núcleos temáticos interrelacionados
2) acotado por caracteres propios: tanto en el método, pos principios y los
procesos de investigación como en el aprendizaje de esos conocimientos y
métodos” (Escartín Caparrós y Suarez Soto, 1994: 158).
1.4
Psicologia
“La psicología es una ciencia que intenta estudiar, explicar y
predecir todas las parcelas de la mente humana, traducidas principalmente en
conductas y procesos psicológicos” (Fernández García, T. coord., 2009: 225). Esta disciplina ha
influido notablemente en los modelos utilizados en Trabajo Social, así pues,
varias de sus corrientes han aportado aspectos diferentes y complementarios a
esta profesión (de la Red, 1993; Escartín Caparrós y Suarez Soto, 1994;
Fernández García, coord., 2009).La escuela conductista de Watson ha influido en
el Trabajo Social, principalmente, con sus aportaciones sobre el aprendizaje,
la efectividad del refuerzo y la importancia de la imitación de los procesos de
socialización.
El psicoanálisis freudiano ha matizado la importancia de la
atención al estudio de la vida emocional del cliente, no tanto a sus
experiencias pasadas, sino como forma de ayuda generalizada en el campo
emocional. “Influencia que sigue hasta nuestros días y que ha sido la base del
llamado modelo psicosocial o diagnóstico” (Escartín Caparrós y Suarez Soto,
1994: 153). Sin embargo, los objetivos del Trabajo Social fueron otorgando más
importancia al entorno social y al ambiente familiar desencadenando la visión
de que la historia no es producto de los instintos ciegos del hombre, sino de
las influencias sociales que le provocan conflictos internos entre el egoísmo y
el altruismo (de la Red, 1993). Así pues, comienzan a dotarse de importancia
las relaciones interpersonales para conocer y reorientar a la persona, dando
pie a una transformación hacia el trabajo con grupos para observar la
personalidad y el comportamiento del grupo y del individuo en él.
De la corriente psicológica humanista, destaca la aportación de C.
Rogers por su teoría sobre la relación de ayuda y la dinámica de las relaciones
interpersonales. En este sentido, se considera que el individuo tiene en su
poder todo lo necesario para actuar y desarrollarse, y el Trabajo Social se
orienta como una profesión de apoyo y ayuda a que la persona consiga por sí
misma aquello que se propone, puesto que internamente cuenta con todo lo
necesario para conseguirlo (de la Red, 1993). Podría resumirse como una forma
de creer en la persona y contribuir a su empoderamiento a través de la práctica
profesional.
En definitiva, los conocimientos que aporta la psicología para la
comprensión de la mente humana, su funcionamiento y cómo se puede comportar
ante determinados hechos, proporciona al Trabajo Social un conocimiento
aplicable en toda su metodología, sobre todo en el diagnóstico, la
planificación del diseño de intervención y su aplicación (Fernández García,
coord., 2009).
1.5
Medicina
La medicina no es una ciencia social, no obstante, también se
relaciona de algún modo con el Trabajo Social. Ya Mary Richmond, teniendo en
cuenta su experiencia personal y su trayectoria vital, tomó conceptos de la
medicina y empleó un leguaje médico que en sus obras es muy habitual, en este
sentido, se inspiró en la medicina para establecer las cuatro fases del Trabajo
Social en su obra Diagnóstico Social (1917) donde el trabajo con casos lo diferenciaba
en las siguientes etapas: recogida de datos, diagnóstico, pronóstico y
tratamiento (de la Red, 1993).
Los aspectos médicos son necesarios en el trabajo social por la
relación de este con la salud, con la enfermedad, o con cuestiones médicas de trascendencia
social e invalidez. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud en
1948 define la salud como “el estado completo de bienestar físico, mental y
social” (Fernández García, coord., 2009: 244). Por otra parte, el concepto de
calidad de vida, tan presente en la actualidad, está asociado al concepto de
tener salud y de no estar enfermo, pero además, también incluye el desarrollo
de una vida plena, a raíz de lo cual toma relevancia el Trabajo Social como
forma de capacitación personal y como desarrollo de potencialidades (Fernández
García, coord., 2009).
Por otra parte, la relación entre medicina y trabajo social queda
patente en la formación de los equipos multidisciplinares de “atención primaria
de salud” y en “salud mental”, donde se requiere a profesionales del Trabajo
Social. Es decir, en un principio, la medicina inspiró para Mary Richmond las
fases de la intervención social técnica, y, actualmente, existe algún concepto
que se sigue utilizando como “diagnóstico social, o historia social” pero la
relación del trabajo social con la medicina va más allá, centrando su
aportación en la influencia del bienestar social de la persona como otro de los
factores que influyen en su salud.
Tras este breve recorrido por las ciencias que han influido en el
Trabajo Social no se puede negar que su fundamento y desarrollo teórico ha sido
posible gracias a las aportaciones de otras disciplinas científicas que han
configurado su marco de referencia y sus conocimientos teóricos básicos. En
este sentido, la realidad a la que se enfrentan los trabajadores sociales es
multifactorial, y se puede observar desde multitud de perspectivas, además,
como pudiese considerarse desde el modelo sistémico, las esferas que influyen
en la vida social están interrelacionadas, con lo cual, los cambios que se
puedan producir en una de ellas provocarán de manera explícita o tácita
modificaciones en el resto. En este sentido, la reflexión que se puede plantear
consiste en preguntar ¿por qué no conocer diferentes perspectivas de la realidad
social para realizar una intervención más eficiente? Resulta interesante
reconocer las aportaciones que han realizado otras ciencias para conocer desde
un enfoque holístico qué factores inciden en la realidad social y así preparar
la acción del Trabajo Social.
sábado, 8 de marzo de 2014
domingo, 2 de marzo de 2014
TEMARIO
INSTITUTO
EDUCATIVO STEPHEN HAWKING
LICENCIATURA
EN TRABAJO SOCIAL
ASIGNATURA
TRABAJO SOCIAL EN COMUNIDAD
OBJETIVO GENERAL
Conocer y dominar los conocimientos
teóricos y metodológicos de intervención comunitaria que le permitan generar
cambios cuantativos y cualitativos, que respondan a la solución y satisfacción
de necesidades que demanda la población.
OBJETIVOS ESPECIFICOS
- · Adquirir
los conocimientos necesarios para la investigación comunitaria utilizando
técnicas y métodos adecuados para el objeto de estudio.
- · Conocer
los antecedentes y tipos de intervención social en el área comunitaria.
UNIDAD
I
CONCEPTOS
Y EVOLUCION HISTORICA DE LA COMUNIDAD
1.1 Conceptos y tipos de comunidad
1.2 Evolución Histórica del trabajo social comunitario
1.3 El trabajador social en el Medio y Rural y Urbano
1.4 Tendencias del Entorno Comunitario
1.4.1 Economía
1.4.2 Sociales
1.4.3 Políticas
y de Gobierno
1.4.4 Jurídicas
(Marco Legislativo)
1.5.5 Del
Medio Ambiente
1.5 Marco jurídico de Actuación del Trabajador Social
(Plan Nacional, Estatal y Municipal)
1.5.1 Política Social
1.5.2 Política Productiva
1.5.3 Política de Desarrollo del Capital Físico y Humano
1.5.4 Política Ambiental
1.5.5 Política Laboral
UNIDAD
II
CONTEXTOS
DE INTERVENCION DEL TRABAJO SOCIAL COMUNITARIO
2.1 En los Asentamientos Humanos
2.2 En el Gobierno Municipal
2.3 En las organizaciones no
Gubernamentales
2.4 En la capacitación para la formación
de líderes comunitarios
2.5 En la Problemática familiar
Comunitaria
UNIDAD
III
INVESTIGACION
COMUNITARIA
3.1 Tipos de Investigación Aplicables
3.2 Métodos de Investigación
3.3 Técnicas de investigación para el
trabajador comunitario (La observación, la entrevista, vistas domiciliarias,
recorridos, contactos con líderes, reuniones comunitarias, etc)
UNIDAD
IV
INTEREVENCION
COMUNITARIA
4.1 Formación Humana
4.2 Métodos de intervención comunitaria
4.3 Modelos de intervención comunitaria
4.4 Estrategias de intervención
comunitaria (Sensibilización, motivación y concientización)
4.5 Dimensiones de la intervención
comunitaria
4.5.1 Investigación social
4.5.2 Organización social
4.5.3 Gestión Social
4.5.4 Educación Social
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